Valeriano Renart fue un artíguense
de destacada actuación docente en nuestra comunidad. "Hijo de una familia de
emigrantes españoles que llegaron a América alrededor del año 1880. Sus padres,
muy jóvenes aún, se conocieron en el barco y al radicarse en Artigas recibieron
tierras en la zona de Colonia Rivera.
Su infancia se desarrolló en un
ambiente campesino, cultivando la tierra y atendiendo el trabajo infinito que
requiere una granja, desde criar gallinas, cerdos, ovejas, hasta ordeñar vacas:
una vida sencilla y sacrificada, sin desatender los estudios.
Así cursó la escuela primaria y,
luego de creado el Liceo Departamental de Artigas, asistió a este. Como era una
familia muy numerosa -eran más de siete hijos- debió trasladarse al pueblo de San
Eugenio, nombre de la ciudad de Artigas en aquel entonces.
El Liceo Departamental de Artigas
se había creado en 1913. El joven Valeriano era un estudiante de rendimiento
parejo; esto motivó que, una vez terminado el cuarto año, se trasladara a
Montevideo.
Alrededor de 1920 ya se encuentra
en la capital del país, estudiando la carrera de maestro y trabajando como
sereno de obras, en la construcción. Eran épocas muy duras y difíciles para los
estudiantes del interior: tenían que trabajar para pagar casa y comida y todavía
estudiar.
Como estudiante se integró con
otros muchachos de Artigas: dos que estudiaban medicina, Carlos Mandioni y
Alfredo Lucho; Amildo Matta, que estudiaba magisterio, y Celestino Pedrón, que
estudiaba mecánica y electricidad en la Escuela de Artes y Oficios. Todos ellos
lograron recibirse.
Para sobrevivir, entre todos
alquilaban una pieza con tres camas. Los que trabajaban de noche descansaban
durante el día, y viceversa; entre todos, se turnaban para dormir.
Todo ese grupo humano, que se
formó con mil sacrificios, alrededor de 1925 se reintegró a la sociedad
artiguense. Valeriano Renart, por supuesto, estuvo entre
ellos. Primero fue maestro rural, porque volvió al campo a trabajar, aunque
tuviera el honor de integrar el primer grupo de maestros formados en el
instituto de orientación vareliana.
En la década de 1930 contrae
matrimonio con una señorita integrante de otra tradicional familia artiguense:
María Julia Oronoz. Fruto del matrimonio nacen dos hijos varones, que actúan al
servicio del país en el exterior, y una hija mujer, María Teresa Renart, que
siguió el camino de su padre en la docencia.
A modo de resumen de su proficua
actividad profesional podemos decir que se recibió de maestro y trabajó algunos
años en Montevideo, y fue maestro rural en las localidades de Urumbeba y
Yacaré.
En la ciudad de Artigas, continuó
ejerciendo su profesión en la escuela llamada "de la Aldea" -hoy
Nº 43- y, más tarde, en la Escuela Río Branco, la Nº 37. A su vez,
fue Profesor de Idioma Español en el Liceo Departamental de Artigas.
Dictó cursos en el Instituto
Normal -hoy Instituto de Formación Docente- de la ciudad de Artigas, como
docente honorario de un gran número de maestros.
Ocupó la Dirección del Liceo
Departamental de Artigas. Desde su cargo de Director impulsó la obtención del
predio y la construcción del edificio que hasta hoy es sede del Hogar
Estudiantil de Artigas, entidad que ofrece hospedaje a los estudiantes de
enseñanza secundaria procedentes de las zonas rurales del departamento.
Junto con la Asociación de Padres
de Alumnos fue entusiasta promotor de la creación de un segundo liceo para
nuestra ciudad, y tuvo la satisfacción de colocar la piedra fundamental del que
es hoy el Liceo Nº 2 de Artigas.
Como buen campesino, a fines de
la década del cuarenta, compra una chacra en la ciudad de Artigas, la que al
tiempo subdivide y proyecta un solar para un centro comunitario, una escuela,
una plaza, una capilla y un terreno para construir un tercer liceo."
La Escuela, que llegó a ver
inaugurar, es la Escuela Nº 17 de nuestra ciudad, y el Liceo que no llegó a ver
construir, pues falleció antes, es Nuestro Liceo…
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